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La imagen de Pablo Iglesias en rueda de prensa tras su reunión con Mariano Rajoy en Moncloa, mintiendo sobre la renuncia de sus diputados a un plan de pensiones que ya no existe, nos pone en situación sobre el escenario en el que se está dilucidando el futuro de nuestro país que incluye, como no puede ser de otra forma, el futuro de todos nosotros, los españoles que somos mucho españoles según palabras de Rajoy. 

Un esperpéntico y complicado puzzle ideológico que da al Excel de Microsoft una utilidad hasta ahora insospechada. Simular posibles pactos de gobierno, o de oposición, o pactos anti PP, o anti Rajoy o de destrucción del sistema, introduciendo no sólo el número de diputados de cada partido sino las líneas rojas sobre reformar la Constitución, o la Ley Electoral, o hacer un referéndum sobre Cataluña...toda una delicia para quienes creían que habían llegado al conocimiento absoluto de las posibilidades del Excel. 



Creo que a las opciones que se barajan desde la noche del 20D en los distintos medios de comunicación, podríamos sumar muchas más que a buen seguro se nos ocurren a cada uno de nosotros. Yo sinceramente no voy a aportar ninguna nueva. Creo que la mejor para los intereses de España pasa por un acuerdo de gobierno entre PP, PSOE y Ciudadanos que permita trabajar desde la estabilidad en las soluciones que precisa nuestro país. Jugar a otra cosa, incluso a la convocatoria de nuevas elecciones, no pasa de ser una frívola temeridad que sumiría a España en una inestabilidad política, social y económica que sólo beneficiaría a aquellos que tienen como último objetivo la desaparición del sistema que con gran sentido del interés de España acordamos en aquel, todavía cercano, 1978. Es el tiempo de la altura de miras, de la renuncia a los personalísimos, de la puesta en común de lo que nos une frente a lo que nos separa. Es el tiempo de retratarse y a juzgar por lo que estamos oyendo estos días, algunos ya están más en la caricatura que en el retrato. 

Como afiliado y votante del PP por supuesto que me interesa saber cómo se va a solventar esta situación pero está claro que escapa a mis posibilidades hacer algo que pueda influir, ya que es a nuestro candidato y su equipo a quienes corresponde andar este camino. Sin embargo lo que no me es ajeno, más bien al contrario creo que es mi obligación, es reflexionar sobre la pérdida de 63 escaños en el Congreso. 

He defendido el voto al PP a través de la candidatura de Rajoy y creo haber hecho lo correcto pero, aunque una cosa no quita a la otra, creo que ahora llega el momento, independientemente de cuál sea el final de este galimatías de pactos, de analizar de forma autocrítica el resultado electoral. No soy partidario de hacer esta reflexión a través de los medios de comunicación, lo que no excluye en absoluto la participación de los mismos, porque nuestro partido tiene cauces democráticos establecidos para el debate. Esos son los cauces que deben ponerse en marcha en este momento para que los afiliados del Partido Popular podamos participar en esa reflexión. Ni quiero ni debo hacer dejación de mi responsabilidad, minúscula por lo que represento aunque enorme por el partido en que milito, abandonando al criterio de unos pocos el camino por el que debe transitar nuestro partido en los próximos años. 

Cuestiones transcendentales como la necesaria reforma de la Ley Electoral, la posible reforma constitucional y la recuperación de esos millones de ciudadanos que nos han retirado su apoyo el 20D, con la implicación que en ello tienen asuntos como la Educación, la Ley del Aborto, la política de reinserción de terroristas, etc, etc exigen la convocatoria de un Congreso Extraordinario del Partido Popular en el que, bajo la premisa de un militante un voto, pasemos del tiempo de los gurús al de la cercanía. 

Creo que tan correctamente actúo al hacer este planteamiento como lo hice al pedir el voto para Mariano Rajoy y, el silencio que algunos querrían sugerirme como supuesta lealtad con mi partido, no pasaría de ser traición al trabajo realizado por cientos de miles de militantes con el objetivo claro de alcanzar lo que ya conseguimos y acabamos de perder, la mayoría natural de españoles que dieron cuerpo a los 186 diputados que representaban al PP. 

Entre tanto, mientras esto llega, ojalá a todos el 2016 nos llene de paz, salud y trabajo.

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